“Geometría Visceral” cierra el 1 de marzo en Río — una cita irrepetible con un maestro paulistano ausente de la ciudad durante 17 años.
Este domingo, 1 de marzo, cierra Gilberto Salvador – Geometría Visceral en el Paço Imperial, en el centro histórico de Río de Janeiro. La muestra representa una oportunidad excepcional para que el público carioca — y quienes visiten la ciudad — conozcan la obra de uno de los artistas más sólidos y menos vistos de la escena contemporánea brasileña.
Con curaduría de Denise Mattar, la exposición reúne unas 40 obras — pinturas, esculturas y videos — distribuidas en las tres salas del segundo piso del Paço. Salvador, usuario de silla de ruedas desde los nueve meses de vida a causa de la poliomielitis, ha expuesto raramente fuera de São Paulo, lo que convierte esta retrospectiva en un acontecimiento genuinamente inédito.
Un artista que nunca dejó de trabajar
Gilberto Salvador acumula más de 60 años de trayectoria ininterrumpida. La curadora Denise Mattar sintetiza el peso histórico de la exposición:
“La obra de Salvador, integrante esencial de la escena artística paulistana, es hoy poco conocida en Río de Janeiro, en gran parte debido a las dificultades de movilidad del artista, que usa silla de ruedas y pocas veces evoca sus limitaciones físicas — y exactamente por eso, un ejemplo de resiliencia y valentía. Con ello, la exposición adquiere también un carácter de inédito, ofreciendo al público carioca la rara oportunidad de descubrir a un artista en la plena madurez de su producción.” — Denise Mattar, curadora
Geometría, color y materia
La muestra abre con obras emblemáticas de los años sesenta y setenta, entre ellas “Viu…!” (1968), que confronta directamente la dictadura militar brasileña. Mattar describe la génesis de esa poética: “Desde sus primeros trabajos en los años sesenta, Gilberto supo fusionar la racionalidad constructiva con un impulso visual orgánico. Sus primeras experimentaciones gráficas y pictóricas revelan una conciencia política imbricada al acto plástico — el color como discurso, el trazo como denuncia.”
La formación de Salvador en arquitectura y urbanismo atraviesa toda su obra. Láminas de acrílico, metal, pintura y materiales de construcción aparecen en composiciones que equilibran rigor geométrico y tensión orgánica. “Gilberto incorpora diferentes materiales de una forma absolutamente armónica, es un trabajo muy rico en materiales, en todas las fases de su trayectoria”, subraya la curadora.
Los recortes y los colores vibrantes son dos de las marcas más inmediatas de su lenguaje. El propio artista explica su origen: “Cuando era niño, una de las cosas que más me impresionaba eran los carteles en la puerta de los cines, con una escena impresa en madera y recortada como si estuviera cobrando vida. Ese factor se repitió a lo largo de toda mi obra y, al mismo tiempo, ganó un elemento pictórico muy fuerte: el cromatismo, los colores vibrantes que tienen que ver con nuestra realidad tropical. El Brasil tropical es colorido; nuestra flora es colorida.”
Río de Janeiro dentro de la obra
Una de las secciones más destacadas reúne trabajos inspirados en el paisaje carioca. Salvador los describe así: “Son paisajes recortados que comienzan con el perfil del Morro Dois Irmãos, pasan por las montañas, capturan el Pan de Azúcar y el Saco do Mamanguá en Paraty. También hay una pintura que representa el Pan de Azúcar de forma dramática: negro, gris, en grafito. Estas obras hacen referencia a los dibujos que Thomas Ender realizó cuando llegó a Brasil con la princesa Leopoldina en el siglo XIX.”
Series y experimentos materiales
Un conjunto de obras con patrones cuadriculados — memoria visual de los azulejos de las piscinas donde Salvador nadaba de niño — genera efectos tridimensionales a partir del recorte en madera. Otra serie presenta nueve obras amarillas en cajas de acrílico con elementos como plomadas, pelotas de tenis pintadas de negro y planchas de plomo. “Las planchas de plomo son martilladas y cosidas a la madera para dar un aspecto de materia orgánica”, explica el artista.
En la sala final, una obra en acrílico polarizador de luz se exhibe contra una pared negra, haciendo visible su efecto luminoso. “Este tipo de acrílico parece estar emanando luz debido a las características de su estructura molecular. Utilizo este material casi como una veladura”, afirma Salvador.
Accesibilidad como gesto artístico
Salvador creó dos esculturas táctiles especialmente para esta muestra — obras que los visitantes pueden tocar. “Creo que es fundamental que el público tenga esta experiencia”, sostiene. El gesto cobra especial significado viniendo de un artista que ha navegado el mundo del arte durante seis décadas desde una silla de ruedas.
¿Por qué “Geometría Visceral”?
Mattar lo explica con precisión: “Lo que más me llama la atención en su trabajo — y por eso le di este título — es que el constructivismo y la geometría son absolutamente permanentes en la obra de Gilberto, incluso en sus primeras piezas, que tienen más el espíritu del Pop Art. Pero siempre hay un contrapunto: una forma orgánica presente a lo largo de toda su obra.”
La sala final también proyecta una serie de videos sobre el proceso creativo del artista, con obras no incluidas en la muestra — entre ellas acuarelas realizadas con café y una colección de grabados en metal — ampliando el retrato de más de seis décadas de producción constante.
Información práctica
Gilberto Salvador – Geometría Visceral
Exposición: hasta el 1 de marzo de 2026
Lugar: Centro Cultural do Patrimônio Paço Imperial – 2º piso
Dirección: Praça XV de Novembro, 48 – Centro – Rio de Janeiro – RJ
Horario: Martes a domingo y feriados, de 12 h a 18 h
Entrada: Gratuita
Curaduría: Denise Mattar
Patrocinio: Itaú
Producción: Tisara Arte Produções
Foto: Divulgação






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