Una nueva decisión de la Corte de Casación de Italia volvió a poner en primer plano el debate sobre la ciudadanía italiana iure sanguinis. Publicada el 12 de Mayo, la sentencia sostiene que la ciudadanía es un derecho subjetivo absoluto, permanente e imprescriptible, que nace con el titular y no depende de ningún acto administrativo constitutivo. En la práctica, el tribunal afirmó que impedir que una persona siquiera presente su solicitud puede equivaler a negarle ese reconocimiento.
El caso analizado involucró a descendientes de un ciudadano italiano emigrado a Colombia, a quienes se les negó el derecho a la doble ciudadanía. Aunque la resolución se refiere a ese expediente concreto, su fundamentación tiene un alcance mayor y reaviva la expectativa de muchos descendientes que enfrentaron demoras consulares, colapso en los turnos y trabas administrativas prolongadas.
Qué reconoció la Corte
El punto central del fallo es que la ciudadanía no nace de una autorización estatal, sino de la propia condición jurídica de la persona. Por eso, la Corte entendió que la Administración no puede crear un obstáculo para impedir la presentación del pedido y luego usar esa falta de trámite formal como argumento para negar la tutela judicial.
“O direito à cidadania é um direito subjetivo absoluto, permanente e imprescritível, que nasce com o titular e não depende de qualquer ato administrativo constitutivo. Impedir o cidadão de sequer protocolar o seu pedido equivale, na prática, a negar o reconhecimento. Não pode ser que a Administração, ao criar o bloqueio, se beneficie dele como argumento para negar a tutela jurisdicional.”
La formulación es vista como histórica porque suma un nuevo capítulo a la discusión sobre la ciudadanía italiana transmitida por sangre. Para los descendientes de italianos en Brasil, el efecto jurídico y simbólico resulta especialmente relevante entre quienes no encajan en los requisitos de la nueva legislación, pero ya habían manifestado interés en obtener el reconocimiento y se encontraron con una estructura consular ineficiente.
El material señala que, en algunos casos, las filas consulares podían extenderse hasta 15 años, como ocurrió en el consulado de São Paulo. En ese contexto, no poder siquiera iniciar el trámite dejó de ser un problema meramente burocrático y pasó a convertirse en una barrera concreta para ejercer un derecho que, según la Corte, existe con independencia del procedimiento administrativo.
El impacto antes de la nueva ley
Para David Manzini, CEO y fundador de Nostrali Cidadania Italiana, esta sentencia cobra todavía más fuerza si se la lee junto con una decisión reciente de la Corte Constitucional. Según explica, ambas resoluciones abren una ventana interpretativa de importancia estratégica para quienes, antes del 28 de Marzo de 2025, intentaron iniciar de forma concreta el proceso de reconocimiento de la ciudadanía italiana, pero quedaron bloqueados por inercia, colapso o negativa tácita de los consulados.
“Lida em conjunto com uma sentença recente da Corte Constitucional, a decisão abre uma janela interpretativa de importância estratégica para quem, antes de 28 de Março de 2025 (data da entrada em vigor da nova lei de cidadania), tentou concretamente dar início ao processo de reconhecimento da cidadania italiana, mas foi impedido pela inércia, pelo colapso ou pela recusa tácita dos consulados.”
Esa lectura desplaza el foco del protocolo formal hacia la tentativa efectiva de ejercer el derecho. En otras palabras, no haber conseguido un turno confirmado o un número oficial de trámite no eliminaría automáticamente la pretensión de quien sí intentó avanzar y fue frenado por circunstancias ajenas a su voluntad.
Las pruebas de intento pueden ser decisivas
Según Manzini, la sentencia de la Suprema Corte italiana deja claro que quien fue impedido por el propio sistema consular de siquiera presentar su solicitud mantiene un interés legítimo y pleno para acudir a la vía judicial en busca del reconocimiento de la ciudadanía italiana iure sanguinis.
En ese escenario, pueden adquirir relevancia correos electrónicos, registros de acceso al sistema de reservas, capturas de pantalla y comunicaciones oficiales de la embajada sobre la suspensión de turnos. Manzini subraya que la Corte de Casación deja claro que la prueba, en este contexto, no exige necesariamente la presentación de un protocolo administrativo formal, sino demostrar que el solicitante buscó efectivamente el reconocimiento y fue impedido por circunstancias ajenas a su voluntad.
“A Corte de Cassação deixa claro que a prova, nesse contexto, não exige apresentação de um protocolo administrativo formal, mas sim a comprovação de que o requerente efetivamente buscou pelo reconhecimento e foi impedido por circunstâncias alheias à sua vontade.”
La conexión con la Corte Constitucional
La nueva decisión de la Primera Sección Civil sigue una línea que, de acuerdo con Manzini, ya había comenzado a trazarse en una resolución reciente de la Corte Constitucional. Ese fallo confirmó la validez constitucional de la reforma, pero dejó expresamente abiertas dos cuestiones de gran importancia para los descendientes que hoy se encuentran en una zona gris.
Una de ellas es la diferencia entre quienes obtuvieron turno consular hasta las 23h59 del 27 de Marzo de 2025 y quienes ya habían comenzado a buscar ese derecho, pero no lograron conseguir turno dentro de ese plazo. Es justamente allí donde esta nueva sentencia de la Corte de Casación puede adquirir valor estratégico, al reforzar que un bloqueo administrativo no debería anular la pretensión de quien ya había intentado iniciar el proceso.
“A Corte Constitucional confirmou a validade constitucional da reforma. Mas deixou expressamente duas questões em aberto. Uma é a diferenciação entre quem recebeu o agendamento consular até às 23h59 do dia 27 de Março de 2025 e aqueles que iniciaram a busca pelo direito, mas não chegaram a receber o agendamento naquele prazo.”
Lo que todavía puede pasar
El escenario jurídico de la ciudadanía italiana todavía está en desarrollo. En breve, la Corte de Casación debe publicar la sentencia de otro proceso examinado por las Sezioni Unite, su formación más importante. Según Manzini, es ese tribunal el encargado de definir cómo deben interpretarse y aplicarse las leyes por los tribunales italianos, con el objetivo de dar uniformidad, por lo que sus decisiones impactan directamente en la conducción de los procesos.
La sentencia publicada el 12 de Mayo fue dictada por la Primera Sección Civil. Por eso, no tiene el mismo peso orientador general que una decisión de las Sezioni Unite. Aun así, Manzini considera que el principio jurídico fijado es sólido, está bien fundamentado y puede funcionar como una señal anticipada de la orientación que la Corte podría consolidar más adelante.
“Mas, o princípio de direito estabelecido é sólido e bem fundamentado. Além disso, pode sinalizar uma tendência, um termômetro da orientação da Corte, antes da pronúncia mais ampla e vinculante que as Sezioni Unite deverão proferir.”
Hay otra fecha marcada en el calendario. El próximo 9 de Junho, la Corte Constitucional volverá a reunirse para analizar cuestionamientos sobre la constitucionalidad de la nueva ley a partir de un proceso de primera instancia remitido por el Tribunal de Campobasso. Según Manzini, ese juicio podría volver a poner sobre la mesa una cuestión que quedó abierta en una audiencia celebrada en Abril: la situación de quienes iniciaron el proceso, pero no obtuvieron turno.
Si eso ocurre, el análisis podría afectar de forma directa a una categoría de solicitantes que hoy permanece en una zona gris. El alcance concreto de esa futura decisión todavía no está definido, pero el release la presenta como potencialmente decisiva para quienes intentaron actuar antes del cambio legal y fueron frenados por fallas del sistema consular.
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