En pleno Times Square, obras brasileñas toman las pantallas y amplían la presencia del país en el circuito global del arte contemporáneo.
Entre luces, pantallas y una multitud constante, algo rompe la lógica comercial del lugar. En vez de anuncios, aparecen obras de artistas brasileños, transformando por instantes uno de los espacios más transitados del mundo.
Durante mayo, ArtRio lleva su proyecto Museu a Céu Aberto a Nueva York. Por dos semanas, trabajos de Lucia Koch, Denilson Baniwa y Rodrigo Cass se exhiben en gigantes paneles LED, insertándose en la rutina visual de la ciudad.
La acción coincide con Frieze New York, una de las ferias más influyentes del arte contemporáneo. Las galerías participantes — Nara Roesler, A Gentil Carioca y Fortes D’Aloia & Gabriel — también estarán presentes en ArtRio en septiembre.
Arte en el espacio público
Mostrar arte en Times Square implica más que visibilidad. Significa intervenir en un entorno dominado por la publicidad, donde cada segundo cuenta y cada imagen compite por atención.
La iniciativa forma parte de ZAZ10TS, una plataforma que integra arte en edificios icónicos de Nueva York. Las obras se proyectan cada dos o tres minutos, alternando con anuncios y generando pausas inesperadas.
“Llevar artistas brasileños a Times Square amplía su visibilidad y circulación internacional.” — Vivian Gandelsman
Según Vivian Gandelsman, el proyecto busca expandir los límites de la feria y convertir la ciudad en una plataforma cultural abierta.
Intercambio cultural
La propuesta también genera un intercambio directo. ZAZ10TS seleccionó a tres artistas radicados en Nueva York — Ben Hagari, Erik Bergrin y Uri Katzenstein — para exhibir sus obras en Río de Janeiro.
Sus trabajos en video se presentarán en el panel gigante de BlOOHd, en el Aterro do Flamengo, dentro del mismo proyecto de museo a cielo abierto.
Este diálogo entre ciudades fortalece la circulación artística. Brasil gana espacio en el circuito global, mientras el público local accede a nuevas miradas internacionales.
En un mercado donde aún tiene participación limitada, el arte brasileño encuentra aquí una oportunidad de expansión real.
En Times Square, no solo se muestra: el arte brasileño interviene y deja huella.


