Con el 16% del mercado, los juegos de mesa recuperan protagonismo y promueven el ocio sin pantallas y los lazos familiares reales.
En medio de un mundo cada vez más digital, los juegos de mesa, las cartas y los retos de estrategia vuelven a ocupar un lugar central en los hogares brasileños. Según datos de la Abrinq basados en estudios de Comex Stat, este segmento alcanzó el 16% del total de ventas de juguetes en 2025.
Para Synésio da Costa, presidente de Abrinq, este auge va más allá de la nostalgia. “Las familias se preocupan cada vez más por el exceso de pantallas y su efecto en la salud mental. Los juegos de mesa ofrecen presencia, intercambio y vínculos que lo digital no logra sustituir”, comenta.
Entre los productos más destacados, los rompecabezas mantienen la popularidad ganada durante la pandemia. “Estimulan la concentración, el razonamiento y la persistencia, además de crear momentos de conexión real y fortalecer la autoestima”, explica Tatiana Curu, directora de Mimo Toys.
Empresas como Grow subrayan que este crecimiento responde a una decisión consciente. “Ya no se trata solo de nostalgia, sino de compartir tiempo y experiencias. El tablero simboliza vínculo, convivencia y estrategia”, afirma Angelo Marin, gerente de productos.
Para Costa, este fenómeno muestra un cambio cultural en la forma de vivir el ocio. “Los juegos que estimulan la interacción y el pensamiento ocupan un lugar clave en el presupuesto familiar, porque responden a una necesidad social real: menos aislamiento y más conexión humana”, concluye.
Foto: Estúdio WTF
