En verano aumentan candidiasis, vaginosis e infecciones urinarias; la ginecóloga Samantha Condé explica cómo prevenirlas.
El calor intenso, el sudor y pasar muchas horas con ropa húmeda pueden convertir el verano en un problema de salud. En esta época, es más común que se altere la microbiota vaginal, la barrera natural que protege la zona íntima.
La médica Samantha Condé, PhD en ginecología por la Unicamp y presidenta de la Academia de Medicina de Río de Janeiro, señala un aumento notable de casos durante la temporada. Entre los diagnósticos más frecuentes aparecen la candidiasis vulvovaginal, la vaginosis bacteriana y las infecciones urinarias.
“El exceso de calor contribuye como factor ambiental al inicio de infecciones. La mayoría de bacterias y hongos crecen con más facilidad en ambientes cálidos, húmedos y poco ventilados”, explica.
Por qué el verano favorece los cuadros
El problema se relaciona con el desequilibrio de la microbiota vaginal. Si la zona queda con humedad y poca ventilación, hongos y bacterias se multiplican más rápido, sobre todo después de la playa, la piscina o el ejercicio.
La recurrencia también preocupa. Datos del American College of Obstetricians and Gynecologists indican que hasta el 66% de las mujeres tratadas por vaginosis bacteriana puede presentar una nueva infección en un año. La organización recomienda incluso tratar a las parejas sexuales, ya que la actividad sexual influye en las recaídas.
Hábitos que cambian el riesgo
Según Condé, la prevención depende mucho de conductas diarias. Ropa muy ajustada, tejidos sintéticos, uso prolongado de compresas y productos de higiene inadecuados pueden irritar la zona y alterar el equilibrio natural.
En higiene íntima, la pauta es clara: menos es más. La limpieza debe limitarse a la vulva, con agua corriente y, cuando esté indicado, jabones con pH fisiológico. Se desaconsejan las duchas vaginales y los productos perfumados o antisépticos, porque aumentan el desequilibrio.
Cuidados esenciales en días de calor
Elige tejidos frescos y transpirables. El algodón suele ser una buena opción, mientras que la ropa muy ceñida reduce la ventilación. Si es posible, dormir sin ropa interior ayuda a airear la zona.
Cámbiate el bikini o el bañador justo después del mar o la piscina. Permanecer con la prenda mojada mantiene la humedad. Lo mismo vale para la ropa deportiva: cámbiala al terminar el entrenamiento.
Bebe suficiente agua. La hidratación favorece el buen funcionamiento de riñones y vejiga y puede ayudar a prevenir infecciones urinarias.
Mantén la higiene sin excesos. Usa solo agua y jabón neutro en la parte externa y evita lavados internos, perfumes y toallitas perfumadas que pueden alterar el pH.
Atenta a las señales. Picor, ardor, flujo diferente, mal olor, ganas frecuentes de orinar y dolor al orinar son alertas. Si aparecen, busca atención médica.
Automedicarse puede empeorar
La especialista advierte sobre el riesgo de automedicación. Flujo anormal, picor, ardor o cambios de olor deben ser evaluados por un profesional, ya que un tratamiento incorrecto puede ocultar el cuadro y facilitar recaídas.
En salud sexual, el preservativo sigue siendo la principal estrategia para prevenir infecciones de transmisión sexual. Con más vida social y nuevas parejas en verano, la prevención se vuelve aún más necesaria.
Además, mantener controles ginecológicos periódicos sigue siendo esencial para la prevención y el cuidado integral. Disfrutar del verano es posible, sin descuidar la salud íntima.
Fuente: Matsuda Press
Foto: Divulgação

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