Brasil es el país más ansioso del mundo. La psicóloga Eliana Sorrini explica cómo la positividad tóxica está destruyendo el entorno laboral.
Brasil es mundialmente conocido por su Carnaval, su calidez y su capacidad de resiliencia. Sin embargo, puertas adentro de las organizaciones, la realidad es radicalmente distinta. Datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estudios del Instituto de Psiquiatría de la Universidad de São Paulo (IPQ-USP) revelan una verdad incómoda: Brasil es el país más ansioso del mundo y el más depresivo de América Latina.
El Mito de la Cordialidad y la Trampa del Rendimiento
Para comprender este colapso, hay que mirar las raíces culturales brasileñas. El historiador Sérgio Buarque de Holanda describió al brasileño como el “hombre cordial”, un término que no alude a la simple amabilidad sino al cor (corazón). Se trata de un pueblo movido por el afecto y la emoción, lo que en el ambiente laboral genera una cultura donde los límites entre lo personal y lo profesional son difusos.
Históricamente, la alegría fue una herramienta de supervivencia para los brasileños. En la última década, sin embargo, esa alegría fue secuestrada por lo que Sorrini denomina una “tiranía de la positividad”. El trabajador brasileño siente que no tiene permiso para estar mal. Performa una felicidad de filtro de redes sociales mientras enfrenta metas agresivas e hiperconectividad. El resultado es una disociación cognitiva que agota la energía antes de que la jornada termine.
Del Cuerpo al Alma: Una Nueva Epidemia
En 1994, la principal preocupación de los gestores eran las lesiones por esfuerzo repetitivo (LER). En 2024, el dolor cambió de lugar. Investigaciones de la Unifesp muestran que la precarización de las relaciones laborales y la falta de apoyo social están erosionando la resiliencia que antes caracterizaba a los trabajadores brasileños. Ya no se enferman los músculos — se enferma el alma.
El Burnout, reconocido por la OMS como fenómeno ocupacional (CIE-11), no es un fracaso personal. Es el síntoma de una gestión que ignora los riesgos psicosociales. Cuando un empleado se da de baja, no está simplemente “cansado” — es la señal de que la cultura organizacional ha fallado en su misión de proteger el capital humano.
Salud Mental como Estrategia Empresarial
Como consultora estratégica, Eliana Sorrini es directa con los líderes: la salud mental no se resuelve con pausas activas ni frutas en la oficina. Son medidas paliativas para problemas estructurales. La verdadera gestión implica identificar factores de riesgo como el liderazgo por estrés, el acoso laboral y la falta de autonomía.
Una baja por salud mental cuesta, en promedio, tres veces el salario mensual del empleado a la empresa. Es una pérdida invisible que corroe las ganancias y destruye el clima organizacional. Las empresas saludables son, invariablemente, empresas más rentables y sostenibles.
Necesitamos recuperar nuestra alegría, pero debe ser genuina, basada en seguridad psicológica y respeto por los límites humanos. Es momento de dejar de enmascarar síntomas y empezar a tratar las causas. Invito a gestores, líderes de RR.HH. y tomadores de decisiones a sumergirse en los datos de la literatura de ARTMED y en las evidencias clínicas para construir un nuevo camino para el trabajo en nuestro país. — Eliana Sorrini, Psicóloga Social y del Trabajo y Consultora Estratégica en Salud Mental
Foto: Divulgación



