El Parque Nacional do Superagui abre la Trilha do Ararapira, de 15 km, tras una inversión de \(R\$ 2\) millones, conectando comunidades caiçaras en Paraná.
El Parque Nacional do Superagui, en el litoral norte del estado de Paraná, inauguró su primera ruta bimodal estructurada y abierta a la visita pública de forma permanente. Financiada por el Programa Biodiversidade Litoral do Paraná (BLP), la Trilha do Ararapira tiene 15 kilómetros y pasa a integrar la Travessia do Superagui, un recorrido de aproximadamente 40 kilómetros que cruza la isla de norte a sur, o en sentido inverso.
La travesía completa reúne tres tramos: Trilha do Ararapira (15 km), Praia Deserta (21 km) y Trilha da Praia Deserta (3 km). El itinerario conecta playas aisladas, áreas de selva y comunidades tradicionales, bajo la coordinación del Núcleo de Gestão Integrada Antonina–Guaraqueçaba del Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio).
Ubicada en la porción norte de la Ilha do Superagui, la Trilha do Ararapira atraviesa la comunidad de Barra do Ararapira y fue estructurada en dos partes. En el segmento inicial, de tres kilómetros, hay cinco puentes colgantes. En el tramo de 11 kilómetros, se instalaron dos puentes colgantes y una pasarela de 50 metros para cruzar sectores que se inundan.
La señalización sigue el estándar adoptado por la Rede Brasileira de Trilhas de Longo Curso e Conectividade (RedeTrilhas). Según el ICMBio, la propuesta refuerza el turismo sostenible y el turismo de base comunitaria dentro del parque.
“La Trilha es el primer atractivo turístico estructurado y señalizado abierto a la visita pública desde la creación del Parque Nacional do Superagui, hace 36 años”, afirma Wagner Cardoso, analista ambiental del ICMBio y coordinador de la iniciativa.
El recorrido fue diseñado para caminantes y ciclistas. Para Wagner, la estructura permite que distintos perfiles de visitantes conozcan el paisaje y la biodiversidad, fortaleciendo el sentido de pertenencia hacia el patrimonio natural protegido.
“La ruta estructurada permite que diversos perfiles de visitantes conozcan las bellezas escénicas y la rica biodiversidad del parque, generando un sentimiento de pertenencia y valorización de este patrimonio natural protegido por la Unidad de Conservación”, refuerza.
El proyecto recibió cerca de \(R\$ 2\) millones del BLP para construir siete puentes colgantes, instalar una pasarela en tramos inundables y ejecutar la señalización. Además, está previsto un nuevo aporte de \(R\$ 200{,}000\) para habilitar un puente adicional que facilitará el acceso al Camping da Dona Rosa, en la Praia Deserta de Superagui.
“La SPVS, como institución integrante del Consejo del BLP, celebra la inauguración de la Trilha do Ararapira en el Parque Nacional do Superagui y felicita a todos los involucrados, en especial a los gestores del ICMBio que coordinaron este trabajo. Como parte de la Trilha da Grande Reserva Mata Atlântica, integrante de la red brasileña de rutas de largo recorrido y conectividad, este es un ejemplo concreto de cómo infraestructuras dentro de unidades de protección integral posibilitan actividades de uso público y promueven su valorización por las comunidades locales”, comenta Clóvis Borges.
Inauguración y cultura local
La inauguración oficial se realizó el 13 de diciembre en la Vila de Ararapira. La programación incluyó la realización del recorrido y una acción integrada con vecinos y aliados locales, además de una ceremonia con autoridades, órganos ambientales y miembros de la comunidad.
El evento cerró con un baile tradicional de fandango, conducido por la Família Pereira, reforzando la valorización de la cultura local y el papel del turismo de base comunitaria como estrategia de desarrollo sostenible.
Para el pescador Márcio José Muniz, vecino de Ararapira y propietario de una posada en la comunidad, la reapertura fue el resultado de una larga movilización local. Según él, la iniciativa surgió para garantizar el acceso de la población tras la apertura natural de la barra, que impactó el transporte y los desplazamientos, incluso para la educación.
“La idea ya había empezado antes de la pandemia. Al principio, pusimos dinero del bolsillo porque no teníamos presupuesto. Después, conseguimos la liberación de recursos por medio del ICMBio y del BLP”, explicó.
Márcio también destacó el potencial de la ruta para impulsar el turismo regional, con beneficios esperados para Guaraqueçaba, Cananéia y el entorno.
“Va a ser un gran avance del turismo aquí, no solo de nuestra comunidad, sino de toda la región de Guaraqueçaba, Cananéia y alrededores. Todos van a ganar con eso, y mi palabra es agradecimiento”, afirmó.
La percepción de nuevos caminos también es compartida por Waldir Aparecido Pereira, nacido en Ararapira, quien dijo que el territorio tendrá que adaptarse a convivir con el turismo y que la ruta atraerá a nuevas personas para conocer Barra y Ararapira.
“Hoy en día hay turismo y no estaba acostumbrado a vivir con el turismo, ahora tendremos que aprender. Si tienes la oportunidad, haz esta ruta, está muy linda. Son nuevas personas que van a conocer el lugar a través de esta ruta, tanto aquí en la Barra como en Ararapira”, afirmó.
Desde el ICMBio, la coordinadora general de Uso Público, Carla Guaitaneli, subrayó el carácter inspirador de la iniciativa para otras unidades de conservación. En el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA), el director de Áreas Protegidas, Pedro da Cunha e Menezes, destacó la construcción colectiva y el compromiso comunitario.
“Esto es mucho más que abrir una ruta. Hace que personas de todo Brasil, de otras unidades de conservación, pasen a gustar más y a defender las UCs. Es algo muy fuerte, muy potente, e inspira a otras personas y otros territorios”, señaló Carla Guaitaneli.
“Lo que ustedes están haciendo aquí es suma: está la comunidad, el municipio, la sociedad civil, la universidad y la iniciativa privada. Vamos a generar pertenencia, conservación y desarrollo, porque la ruta es hermosa, y el compromiso de los comunitarios es muy bonito de ver”, comentó Pedro da Cunha e Menezes.
Camile Lugarini, jefa del Núcleo de Gestão Integrada Antonina–Guaraqueçaba del ICMBio, reforzó la conexión entre personas, comunidades y naturaleza. Según ella, el trazado es resultado de años de trabajo colectivo y determinación.
“Conectar a las personas con la naturaleza es nuestra gran misión institucional, ese cuidado por la naturaleza junto con las personas”, afirmó.
“Fue un trabajo arduo, de mucha determinación, con participación de la comunidad, de los agentes ambientales y de todo el equipo. Cada persona aquí tiene un pedazo de esta ruta”, dijo.
Camile también señaló que la iniciativa amplía oportunidades locales, con personas de la propia región cuidando y manteniendo el espacio, además de fortalecer el turismo de base comunitaria y conectar distintas unidades de conservación.
“La ruta trae esta oportunidad para la comunidad, con personas de la propia región cuidando, manteniendo y fortaleciendo este espacio, impulsando el turismo de base comunitaria y conectando diferentes unidades de conservación”, completó.
Fauna, conservación y turismo comunitario
Creado en 1989 y con cerca de 34 mil hectáreas, el Parque Nacional do Superagui protege ecosistemas de la Mata Atlántica y especies amenazadas, como el mico-leão-da-cara-preta y el papagaio-de-cara-roxa, además de albergar comunidades caiçaras. La reapertura del trayecto comenzó en 2019 tras una solicitud de la comunidad de Barra de Ararapira al ICMBio, motivada por dificultades de navegación después de la ruptura de una barra en la Ilha do Cardoso.
“La comunidad quería la reapertura de la ruta para facilitar el desplazamiento a pie hasta Ararapira, situada en el extremo norte de la Ilha do Superagui. Vimos el potencial turístico de esta ruta y, en alianza con la comunidad, iniciamos la planificación para estructurarla y señalizarla, viabilizando la visita pública”, relata Wagner.
La nueva ruta conecta Barra do Superagui, Barra do Ararapira y Ararapira, fortaleciendo el turismo de base comunitaria. Para el ICMBio, el recorrido debe generar demanda por posadas, alimentación y servicios, tanto en la ruta como en la travesía completa.
“El recorrido servirá como un atractivo para que los visitantes conozcan estas localidades, impulsando el Turismo de Base Comunitaria (TBC) a través de la demanda de posadas, alimentación y servicios que surgirán por la visitación en la ruta y en la travesía”, destaca el analista.
Con tramos de selva densa, manglares y áreas inundables, el itinerario también permite posibles avistamientos. Según Wagner, los visitantes pueden ver al mico-leão-da-cara-preta, bandadas de papagaio-de-cara-roxa y, en la región de Ararapira, guarás en los manglares.
“Eventualmente los visitantes podrán apreciar el avistamiento de especies como el mico-leão-da-cara-preta o bandadas de papagaio-de-cara-roxa. En la región de Ararapira también es posible ver bandadas de guarás en los manglares, aves de rara belleza por su plumaje rojo”, cuenta Wagner.
Se instalarán placas informativas con orientaciones de conducta responsable y bajo impacto, reforzando el vínculo entre uso público y conservación. Wagner también destaca que la ruta acerca a los visitantes a saberes, historias y modos de vida del litoral paranaense.
“Además, acerca a las personas a saberes, historias y modos de vida que forman parte de la identidad del litoral paranaense. Es una oportunidad de vivir el territorio en diálogo con quien lo habita y lo cuida”, complementa.
Además del BLP, el proyecto cuenta con apoyo de la Grande Reserva Mata Atlântica, responsable de las “huellas” de señalización adoptadas por RedeTrilhas. La ruta será autoguiada, pero los visitantes podrán contratar guías locales.





