Con sol casi asegurado, la costa de Ceará se afianza como la opción favorita de las familias brasileñas, con más vuelos y planes para todas las edades.
El momento del turismo en Brasil ayuda a entenderlo. En 2025, el país recibió casi 9,3 millones de turistas internacionales, un 37,1% más que en 2024, según el Ministerio de Turismo en datos citados por BBC News Brasil.
Por qué destaca la costa de Ceará
La ventaja más estructural es el clima. Con alta incidencia de sol y temperaturas medias elevadas, Brasil depende menos de una temporada única para sostener viajes durante todo el año.
En el Nordeste, esa lógica se potencia. Según Correio Braziliense, la región concentra una de las mayores incidencias solares del país, lo que favorece un flujo más constante de turismo.
Los números que impulsan a Ceará
Entre enero y agosto de 2025, Ceará recibió 69.623 turistas internacionales en vuelos directos, un crecimiento del 29,67% frente al año anterior, según la Revista Ceará.
La ampliación de la conectividad aérea, con nuevas rutas internacionales a Madrid, Lisboa y Montevideo, refuerza la percepción de que el estado se volvió una elección repetible y fácil de planear para familias.
Planes para niños, padres y abuelos
Fortaleza sigue como principal puerta de entrada, pero Aquiraz, Taíba, Aracati, Majorlândia y pueblos del litoral este y oeste ganan protagonismo. El atractivo está en combinar naturaleza, cultura y entretenimiento con traslados más cortos y buena infraestructura.
Aquiraz, a unos 20 minutos del aeropuerto de Fortaleza, se consolidó como polo de turismo familiar impulsado por Beach Park. El destino reúne el Parque Arvorar y el Aqua Park, elegido el segundo mejor parque acuático del mundo y el mejor de las Américas por TripAdvisor 2025.
Además, hay gastronomía, acceso a la playa de Porto das Dunas, hotelería y Vila Azul do Mar, un espacio abierto al público con shows, restaurantes y atracciones. Para muchos grupos, esta base reduce cambios de alojamiento y simplifica la logística con niños.
Los alrededores completan el viaje. En Aracati, el centro histórico protegido por el IPHAN, las casas coloniales de la Rua Grande y el paisaje entre el río Jaguaribe y el océano proponen paseos que mezclan ocio y aprendizaje, ideales para grupos intergeneracionales.
En Taíba, antigua aldea de pescadores, el ritmo es más tranquilo, con vientos constantes y paisaje preservado. Es un refugio para familias que quieren escapar de zonas muy concurridas sin renunciar a paseos en buggy, deportes de viento, atardeceres y cocina local.
El efecto económico del turismo
El impacto también se mide en ingresos. De enero a mayo de 2025, el turismo en Ceará movió R$ 5,5 mil millones, con ocupación hotelera media del 73,8%, según el Portal IN.
Con sol prácticamente garantizado, vientos que suavizan el calor y una costa que alterna playas animadas con rincones menos explorados, Ceará se afianza como un destino donde el verano no termina. Para las familias brasileñas, eso se traduce en más libertad para viajar fuera de la temporada alta y aun así encontrar opciones para todos en el mismo viaje.
Foto: Divulgação, Pousada Taíba Blauset


