Durante sus ensayos, la DJ brasileña Scheilla Santos notó que el ritmo musical afectaba el ánimo de los perros y decidió investigarlo.
La artista bahiana, conocida como SHE.FREQ y radicada en Londres, comenzó un curioso experimento sobre cómo el ritmo, la frecuencia y la textura sonora influyen en el comportamiento de las mascotas. Observó que algunas canciones generaban calma, mientras otras despertaban atención.
Intrigada, Scheilla encontró estudios que relacionan géneros como la música clásica y el reggae con menores niveles de ansiedad en perros, sobre todo cuando el ritmo es constante y el volumen moderado. Por el contrario, los sonidos intensos o abruptos generan alerta.
También descubrió que plataformas de streaming como Spotify y Deezer ofrecen ya listas de reproducción para mascotas, adaptadas según el comportamiento del animal. “El mercado empieza a tomarse esto en serio. No es sólo un juego, hay investigación detrás”, comentó.
A partir de ahí, la DJ comenzó a experimentar con combinaciones de BPM y timbres. Las canciones más lentas favorecían la relajación, mientras que los ritmos más marcados despertaban curiosidad. “Cuando bajaba el BPM, el ambiente se calmaba. Con ritmos más acelerados, los perros se mostraban más atentos”, explicó.
Scheilla aclara que la música no sustituye el seguimiento veterinario, pero puede ayudar a crear un entorno más equilibrado. “No es terapia, es atmósfera. La música organiza la energía y los perros responden a eso”, concluyó.
Foto: Divulgación

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