En el Día Mundial del Queso (20/1), la sommelière Stephani Mercado propone maridaje de quesos y vinos con blancos vibrantes, rosados y tintos suaves.Desde la selección de Cantu Grupo Wine, Stephani sugiere un giro práctico: primero elige el queso y luego el vino. La textura, la intensidad y la salinidad marcan el camino. Así, la tabla deja de ser “decorativa” y se vuelve sensorial.
Maridaje de quesos y vinos: manda la textura
Los quesos frescos piden acidez y ligereza. Los curados, en cambio, agradecen tintos con tacto suave y sin exceso de tanino. Y cuando hay mezcla en la tabla, espumosos y rosados suelen unirlo todo.
“Maridar es observar. Es entender el queso, sentir la textura, percibir la intensidad y elegir un vino que equilibre, complemente o contraste en la medida justa.”
Quesos frescos + blancos vibrantes
Con quesos delicados, la clave es refrescar la boca sin tapar sabores. Burrata, mozzarella de búfala, queso de cabra y brie joven funcionan con blancos de buena acidez. El resultado queda cremoso, pero más limpio y aromático.Stephani destaca el español Mar de Frades Albariño y el chileno Ventisquero Reserva Sauvignon Blanc. Van muy bien con burrata y tomates maduros. También levantan el queso de cabra con ensaladas cítricas.
Quesos curados + tintos amables
Cuando el queso gana curación, suben la firmeza y la sal. Ahí el tinto puede entrar con elegancia, si mantiene suavidad. Los taninos se unen a la grasa y la sensación se vuelve más redonda.Sus estilos “comodín” son Pinot Noir, Carménère y Tempranillo joven. En la lista, aparecen Albert Bichot Bourgogne Pinot Noir, Ramón Bilbao Edición Limitada y Escudo Rojo Gran Reserva Carménère. Son grandes compañeros para gruyère, gouda curado y comté.
Espumosos: el comodín de la tabla
Si buscas equilibrio inmediato, el espumoso suele acertar. Su acidez alta y las burbujas limpian el paladar. Eso ayuda tanto con quesos cremosos como con perfiles más aromáticos.La recomendación incluye Champagne Lanson y el brasileño Maraví Brut Branco. Funcionan con brie y camembert, sobre todo si hay almendras y mermeladas cítricas. La tabla se siente más ligera y elegante.
Rosados: el giro contemporáneo
Los rosados todavía se usan poco con quesos, pero sorprenden por su equilibrio. Dan fruta, frescura y estructura a la vez. Encajan con quesos de intensidad media, frutas frescas y embutidos más suaves.Stephani sugiere Casa Relvas Rosé Pompom (Portugal), Don Pascual Coastal Rosé (Uruguay) y Susana Balbo Signature Rosé (Argentina). La idea es una tabla más luminosa, con menos peso. Es un maridaje moderno y muy fácil de repetir.
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